La tercermundialización del “primer mundo”

2008 Octubre 23
by Diego Urioste

Theodore Levitt, director de la Harvard Bussiness Review, decía que “los científicos y las tecnologías han conseguido lo que hace mucho tiempo intentaban, sin éxito, los militares y los hombres de estado: el imperio global… Los mercados de capitales, productos y servicios, gestión y técnicas de fabricación, son ya, todos ellos, globales por naturaleza. Es el Global Marketplace. Esta nueva realidad aparece en el mismo momento en que las técnicas avanzadas transformaron la información y la comunicación”.

Se trata de la globalización financiera, el supramercado que todo lo engulle. En los últimos tiempos, sobretodo desde la caída del muro de Berlín, las transacciones financieras han superado a las estrictamente productivas. Es decir, las operaciones especulativas han rebasado a las comerciales, mercantiles y de bienes y servicios. Hablamos pues de una economía sustentada en la alteración constante y artificial del precio de unos valores inmateriales en un marco sin límites, global. Tras la máscara del cientifismo y del racionalismo, no hay nada más que un sistema mantenido en base a la confianza humana, pues la seguridad de las finanzas depende al final de la fe humana. Cuando no hay confianza en un sistema financiero, este quiebra estrepitosamente porque no está asentado sobre una economía real ni productiva, sino en la eterna especulación de valores. Un castillo de naipes cuya base es la frágil confianza. Psicología de masas para intereses de unos pocos. [1]

La globalización financiera exige, por lo tanto, medidas políticas para no tener impedimentos ni límites en su plan de extensión y acaparamiento total de todo tipo de mercados. La existencia de estados soberanos e intervencionistas es el mayor enemigo del proceso aparentemente imparable de la financiarización de la economía global. Por eso su principal objetivo es el de menguar los estados a través de la liberalización, que se eleva a la categoría de dogma contemporáneo. Vendieron (y siguen haciéndolo) la liberalización como el crisol de las corrientes modernizantes, el culmen de la razón y el último eslabón histórico del hombre [2]. Los recientes episodios de financiación pública de la deuda privada no responden a otra cosa que a la necesidad de liquidez de los mercados financieros ante su crisis, prueba evidente de la sumisión política antes este poder económico.

La exigencia política es pues la liberalización total, paradigma supremo de nuestra época. Liberalización del comercio, las finanzas, las comunicaciones, el trabajo, la sanidad etc. El orden político resultante es, en palabras de Fernando Soler “un orden unificado, mundial, en el cual, se dice, el Estado-nación que hasta ahora habíamos conocido sufre importantes mutaciones, hasta el punto de que estaría abocado a su misma desaparición. Es decir, sin la generalización de las políticas de liberalización, sin la continua desreglamentación y los masivos procesos de privatizaciones y sin la imposición de políticas supranacionales establecidas por organismos independientes de los propios estados, la globalización financiera no habría podido llegar a concretarse en los niveles en que lo ha hecho”[3].

Esa liberalización ha pretendido monopolizar el simbolismo de la democracia. De este modo, aquel que esté en contra de la privatización total será tachado de antidemocrático. Philip Allott dijo que “la democracia y el capitalismo son sistemas más totalitarios que el nazismo o el estalinismo” [4].

La eliminación total de las fronteras económicas ha llevado a desaparición de las soberanías políticas y nacionales, es decir a la uniformización global. Prácticamente en todo el mundo se come la misma comida, se viste de la misma forma y se escucha la misma música[5]: es el mundialismo, de carácter socio-cultural y consecuencia directa de la globalización económica.

Los comercios se extienden, las distancias se acortan, las riquezas se concentran. En 1970 los países del tercer mundo representaban el 40% del comercio internacional, veinte años después esta cifra había caído al 25%, las previsiones para el 2020 son poco más de un 5%. Pero esta desigualdad no sólo se incrementa entre países del primer y tercermundo. La propia ONU reconoce que el número de pobres se ha duplicado desde 1974 porque “la pobreza no deja de aumentar tanto en los países ricos como en los pobres”: la tercermundialización del primer mundo[6]. Según Soler “las clases dirigentes no son ya las mismas, ha nacido una hiperburguesía internacional que vive rodeada de un lujo cada vez mayor y suplanta a la élite vinculada al Estado y a las industrias de base nacional. Los detentadores del poder son ahora los agentes de los propietarios de las acciones. Una burguesía inversora reemplaza a la antigua burguesía productora y controla cada vez más los media, forzando las tomas de decisión e instaurando un control social casi omnímodo”. Es la manipulación de las masas [7], empresas de difusión de ideas y creadores de opinión pertenecientes a esas mismas élites, que a su vez dirigen y controlan a los partidos políticos [8]

En el símbolo y principal difusor de este modelo económico, Estados Unidos, las cifras del Buró de Censos revelaron que uno de cada ocho habitantes vive por debajo del umbral de pobreza, lo que equivale a 36,5 millones de personas en un país de casi 300 millones de personas censadas. El buró de Censos añade que en EEUU hay 5.000.000 más de pobres que hace seis años, y que el ingreso promedio es de 1.000 dólares inferior al que había en el año 2000, “sin contar con la gran depreciación que ha tenido el dólar en los últimos años”[9]. Según The New York Times, durante ese mismo periodo el único segmento de la población cuyos ingresos aumentaron fueron los del 5% más rico del país. Es decir, la supuesta bonanza económica del capitalismo liberal afecta negativamente al conjunto de la población, empobreciendola, y sólo repercute positivamente a los más ricos entre los ricos. Una economía al servicio del 5% de la población apoyada y sustentada por sistemas supuestamente democráticos.

En Europa la pobreza (ingresos inferiores a los 2 dólares por día) afecta al 21 % de la población, mientras el 5% sufre a causa de la inseguridad alimentaria, señaló Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) [10]. Según Diouf, los factores que han contribuido al aumento de la pobreza en los últimos quince años han sido la eliminación de los sistemas de planificación centralizada y su liberalización y la disminución de los programas sociales en beneficio de las privatizaciones. El Eurostat revela que un 16% de la población europea malvive o sobrevive en la U.E.[11].

El sistema actual, que se encuentra en un proceso de crisis tanto de liquidez como de confianza, es un régimen económico que no sólo no ha sido capaz de mantener el nivel de vida de las clases medias mientras enriquecía a los más ricos, sino que los ha empobrecido y ha incrementado las desigualdades. La peligrosidad social de esta crisis debería alimentar una masa crítica que pidiese como mínimo cambios políticos y económicos (como en casi todas las crisis, de donde han nacido nuevas ideologías y revoluciones), pero este sistema se ha fortalecido tanto en cuanto a métodos de difusión de opinión e imagen, que ha sabido socializar su crisis hasta el punto que para la población no es fácil diferenciar entre su crisis y la de “ellos”. Además hasta ahora son los propios provocadores de la crisis (capitalistas y políticos) los que se muestran como única solución al problema. Por lo tanto la oposición a este sistema queda prácticamente anulada, desactivada.

[1] “La Fe Moderna de la Edad Contemporánea“, apartado “La “Fe Moderna” en el sistema de la Edad Contemporánea” (28-09-2007)

[2] Francis Fukuyama, The End of History and the Last Man, 1992

[3] Fernando Soler trabaja en el departamento de Filosofía en la Universitat de Valencia

[4] Entrevista a Philip Allott publicada en el diario El Mundo el 9 de Junio de 2007, también en el artículo “El totalitarismo de la democracia y el capitalismo, Philip Allott” que publiqué el mismo día.

[5] George Ritzer, La Mcdonalización de la sociedad: un análisis de la racionalización en la vida cotidiana, 1996

[6] ¿Proletarización de la clase media?

[7] Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, Sociedad de Masas y Comunicación, Nº 7 de la revista argentina Contratiempo

[8] ¿Votas o enriqueces? La financiación de los partidos políticos , 27/02/2008

[9] Hedelberto López Blanch en La pobreza de EEUU y Europa, artículo publicado el 04 de Diciembre de 2007 en la revista San Borondón.

[10] En la página de la FAO hay un índice de artículos de Jacques Diouf, en este enlace.

[11] En el portal del Eurostat se puede acceder a las estadísticas que este organismo produce.

9 comentarios dejar un →
  1. 2008 Octubre 23
    Pueblo Alzao Enlace permanente

    http://www.aporrea.org/actualidad/a66038.html

    Saludos desde el otro lado del charco

  2. 2008 Octubre 24

    Muy bueno, esta es la prueba de que el capitalismo no nos hace vivir mejor, sino que sólo sirve para que vivan bien unos pocos, los de siempre, mientras los demás que somos la mayoría vamos a peor… Y lo que falta!!

  3. 2008 Octubre 25

    Posiblemente si mostramos nuestra etiquetas políticas, seamos muy diferentes. Sin embargo casi siempre suscribo sus artículos. Así que concluyo que algo falla, que algo no funciona con las etiquetas, y me pregunto quién es el que no se sabe etiquetar. O tal vez las etiquetas estén ya pasadas y no sirvan ya, al menos esas.

    Cambiando de tercio, es realmente triste que no exista ningún movimiento que sea capaz de contrarrestar al capitalismo. Es como si todas las demás opciones se hubiesen diluido con el tiempo. Tan mal está el asunto que uno puede hasta alegrarse del sistema pseudo-social existente en Europa, comparándolo con el sistema capitalista e integrista que predomina en EEUU por ejemplo. Sin embargo parece que el camino es el de ir hacia el modelo americano, y no lo digo sólo por lo que está haciendo Esperanza Aguirre en la comunidad de Madrid con sus privatizaciones.

    Mientras las privatizaciones van a más, la ciudadanía se va dando cuenta de que este sistema no es realmente como se lo habían vendido, pero como bien dices les han hecho creer que es el único sistema y que la crisis se solventará dentro de este sistema, porque no hay otro. Es como si la historia se hubiese detenido, y los hombres y mujeres fuesen incapaces de cambiar nada. La tesis que referencias de Fukuyama por lo tanto ha sido elevada a dogma también, y eso supone una gran traba. Con esta mentalidad, seguiríamos en las cavernas… Que es donde estamos ahora.

    En fin, a seguir difundiendo pensamiento inconformista, que es lo que parece que queda. Aunque no debe ser así, cojones, hay que luchar de algún modo. La pregunta es ¿cómo? Yo no lo sé, si alguien lo supiese que lo diga, aunque lo dudo.

  4. 2008 Octubre 25
    Caminante Enlace permanente

    Esta es mi respuesta a Cicuta, extraida del discurso de Ingrid Betancourt al recibir el premio Príncipe de Asturias de la Concordia.
    “Con nuestra palabra podemos reclamar otras relaciones, otros compromisos,otras soluciones.Podemos aceptar acuerdos comerciales menos buenos para nosotros, pero más justos.Podemos buscar mayores inversiones solidarias y menos rendimiento especulativo. Podemos ofrecer más diálogo y menos imposiciones por la fuerza.Sobre todo podemos no resignarnos.Porque resignarse es morir un poco, es no hacer uso de la posibilidad de escoger, es aceptar el silencio.La palabra en cambio, precede a la acción, prepara el camino,abre las puertas.Hoy debemos más que nunca usar la voz para romper cadenas.
    Tengo la profunda convicción que cuando hablamos estamos cambiando el mundo”

  5. 2008 Octubre 27
    RussianNE Enlace permanente

    “Posiblemente si mostramos nuestra etiquetas políticas, seamos muy diferentes. Sin embargo casi siempre suscribo sus artículos. Así que concluyo que algo falla, que algo no funciona con las etiquetas, y me pregunto quién es el que no se sabe etiquetar. O tal vez las etiquetas estén ya pasadas y no sirvan ya, al menos esas.”

    Está muy bien que digas eso. Me alegra pensar que tal vez Diego consiga algo que muchos han intentado. Un abrazo a todos

  6. 2008 Octubre 29

    Realmente, Diego, no se puede ser sino pesimista. Creo, por mi experiencia personal, que la curiosidad, la inquietud y el interés político, son cosas con las que se nace o no se nace, pero que hacerlas en alguien es francamente difícil. Muchos pueden decir “Sí, es interesante”, o “vaya, es cierto, hay que joderse”, pero inmediatamente añaden el fatídico “¿Pero qué vamos a hacer?”, “¿Hay algo mejor?”, “¿Acaso vivimos mal?”, etc. Quizá Lenin se empeñó tanto en que fuera una minoría la que, a través del partido, dirigiera todo, por esto mismo. Pero espero equivocarme.

    Sobre lo que menciona CICUTA, es una reflexión que yo concluí hace tiempo. Las etiquetas, en política, no hacen sino alejar a quienes, por ideas, podrían ir juntos perfectamente. En España esto es más exagerado aún que en otros países. La solución está en ser valientes y quitarnos prejuicios de la cabeza.

  7. 2009 Marzo 1

    Diego:

    ¿Qué une y separa a los NR y Identitarios?

    ¿Seria lo mismo ser identitario y Nr? No. Pero que les une para que páginas identitarias como NR se enlacen, así como que Tierra y Pueblo se una a la CE LA EMBOSCADURA en actos como las Jornadas de la Disidencia. Es más el presidente de Tierra y Pueblo ha estado en el MSR.
    Es cierto que el pricipal tema que les separa es la inmigración, unos le echan la culpa al dinero y otro a la inmigración.
    ¿Alguién lo aclara?

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