La tercermundialización del “primer mundo”

23 Octubre 2008
por Diego Urioste

Theodore Levitt, director de la Harvard Bussiness Review, decía que “los científicos y las tecnologías han conseguido lo que hace mucho tiempo intentaban, sin éxito, los militares y los hombres de estado: el imperio global… Los mercados de capitales, productos y servicios, gestión y técnicas de fabricación, son ya, todos ellos, globales por naturaleza. Es el Global Marketplace. Esta nueva realidad aparece en el mismo momento en que las técnicas avanzadas transformaron la información y la comunicación”.

Se trata de la globalización financiera, el supramercado que todo lo engulle. En los últimos tiempos, sobretodo desde la caída del muro de Berlín, las transacciones financieras han superado a las estrictamente productivas. Es decir, las operaciones especulativas han rebasado a las comerciales, mercantiles y de bienes y servicios. Hablamos pues de una economía sustentada en la alteración constante y artificial del precio de unos valores inmateriales en un marco sin límites, global. Tras la máscara del cientifismo y del racionalismo, no hay nada más que un sistema mantenido en base a la confianza humana, pues la seguridad de las finanzas depende al final de la fe humana. Cuando no hay confianza en un sistema financiero, este quiebra estrepitosamente porque no está asentado sobre una economía real ni productiva, sino en la eterna especulación de valores. Un castillo de naipes cuya base es la frágil confianza. Psicología de masas para intereses de unos pocos. [1]

La globalización financiera exige, por lo tanto, medidas políticas para no tener impedimentos ni límites en su plan de extensión y acaparamiento total de todo tipo de mercados. La existencia de estados soberanos e intervencionistas es el mayor enemigo del proceso aparentemente imparable de la financiarización de la economía global. Por eso su principal objetivo es el de menguar los estados a través de la liberalización, que se eleva a la categoría de dogma contemporáneo. Vendieron (y siguen haciéndolo) la liberalización como el crisol de las corrientes modernizantes, el culmen de la razón y el último eslabón histórico del hombre [2]. Los recientes episodios de financiación pública de la deuda privada no responden a otra cosa que a la necesidad de liquidez de los mercados financieros ante su crisis, prueba evidente de la sumisión política antes este poder económico.

La exigencia política es pues la liberalización total, paradigma supremo de nuestra época. Liberalización del comercio, las finanzas, las comunicaciones, el trabajo, la sanidad etc. El orden político resultante es, en palabras de Fernando Soler “un orden unificado, mundial, en el cual, se dice, el Estado-nación que hasta ahora habíamos conocido sufre importantes mutaciones, hasta el punto de que estaría abocado a su misma desaparición. Es decir, sin la generalización de las políticas de liberalización, sin la continua desreglamentación y los masivos procesos de privatizaciones y sin la imposición de políticas supranacionales establecidas por organismos independientes de los propios estados, la globalización financiera no habría podido llegar a concretarse en los niveles en que lo ha hecho”[3].

Esa liberalización ha pretendido monopolizar el simbolismo de la democracia. De este modo, aquel que esté en contra de la privatización total será tachado de antidemocrático. Philip Allott dijo que “la democracia y el capitalismo son sistemas más totalitarios que el nazismo o el estalinismo” [4].

La eliminación total de las fronteras económicas ha llevado a desaparición de las soberanías políticas y nacionales, es decir a la uniformización global. Prácticamente en todo el mundo se come la misma comida, se viste de la misma forma y se escucha la misma música[5]: es el mundialismo, de carácter socio-cultural y consecuencia directa de la globalización económica.

Los comercios se extienden, las distancias se acortan, las riquezas se concentran. En 1970 los países del tercer mundo representaban el 40% del comercio internacional, veinte años después esta cifra había caído al 25%, las previsiones para el 2020 son poco más de un 5%. Pero esta desigualdad no sólo se incrementa entre países del primer y tercermundo. La propia ONU reconoce que el número de pobres se ha duplicado desde 1974 porque “la pobreza no deja de aumentar tanto en los países ricos como en los pobres”: la tercermundialización del primer mundo[6]. Según Soler “las clases dirigentes no son ya las mismas, ha nacido una hiperburguesía internacional que vive rodeada de un lujo cada vez mayor y suplanta a la élite vinculada al Estado y a las industrias de base nacional. Los detentadores del poder son ahora los agentes de los propietarios de las acciones. Una burguesía inversora reemplaza a la antigua burguesía productora y controla cada vez más los media, forzando las tomas de decisión e instaurando un control social casi omnímodo”. Es la manipulación de las masas [7], empresas de difusión de ideas y creadores de opinión pertenecientes a esas mismas élites, que a su vez dirigen y controlan a los partidos políticos [8]

En el símbolo y principal difusor de este modelo económico, Estados Unidos, las cifras del Buró de Censos revelaron que uno de cada ocho habitantes vive por debajo del umbral de pobreza, lo que equivale a 36,5 millones de personas en un país de casi 300 millones de personas censadas. El buró de Censos añade que en EEUU hay 5.000.000 más de pobres que hace seis años, y que el ingreso promedio es de 1.000 dólares inferior al que había en el año 2000, “sin contar con la gran depreciación que ha tenido el dólar en los últimos años”[9]. Según The New York Times, durante ese mismo periodo el único segmento de la población cuyos ingresos aumentaron fueron los del 5% más rico del país. Es decir, la supuesta bonanza económica del capitalismo liberal afecta negativamente al conjunto de la población, empobreciendola, y sólo repercute positivamente a los más ricos entre los ricos. Una economía al servicio del 5% de la población apoyada y sustentada por sistemas supuestamente democráticos.

En Europa la pobreza (ingresos inferiores a los 2 dólares por día) afecta al 21 % de la población, mientras el 5% sufre a causa de la inseguridad alimentaria, señaló Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) [10]. Según Diouf, los factores que han contribuido al aumento de la pobreza en los últimos quince años han sido la eliminación de los sistemas de planificación centralizada y su liberalización y la disminución de los programas sociales en beneficio de las privatizaciones. El Eurostat revela que un 16% de la población europea malvive o sobrevive en la U.E.[11].

El sistema actual, que se encuentra en un proceso de crisis tanto de liquidez como de confianza, es un régimen económico que no sólo no ha sido capaz de mantener el nivel de vida de las clases medias mientras enriquecía a los más ricos, sino que los ha empobrecido y ha incrementado las desigualdades. La peligrosidad social de esta crisis debería alimentar una masa crítica que pidiese como mínimo cambios políticos y económicos (como en casi todas las crisis, de donde han nacido nuevas ideologías y revoluciones), pero este sistema se ha fortalecido tanto en cuanto a métodos de difusión de opinión e imagen, que ha sabido socializar su crisis hasta el punto que para la población no es fácil diferenciar entre su crisis y la de “ellos”. Además hasta ahora son los propios provocadores de la crisis (capitalistas y políticos) los que se muestran como única solución al problema. Por lo tanto la oposición a este sistema queda prácticamente anulada, desactivada.

[1] “La Fe Moderna de la Edad Contemporánea“, apartado “La “Fe Moderna” en el sistema de la Edad Contemporánea” (28-09-2007)

[2] Francis Fukuyama, The End of History and the Last Man, 1992

[3] Fernando Soler trabaja en el departamento de Filosofía en la Universitat de Valencia

[4] Entrevista a Philip Allott publicada en el diario El Mundo el 9 de Junio de 2007, también en el artículo “El totalitarismo de la democracia y el capitalismo, Philip Allott” que publiqué el mismo día.

[5] George Ritzer, La Mcdonalización de la sociedad: un análisis de la racionalización en la vida cotidiana, 1996

[6] ¿Proletarización de la clase media?

[7] Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, Sociedad de Masas y Comunicación, Nº 7 de la revista argentina Contratiempo

[8] ¿Votas o enriqueces? La financiación de los partidos políticos , 27/02/2008

[9] Hedelberto López Blanch en La pobreza de EEUU y Europa, artículo publicado el 04 de Diciembre de 2007 en la revista San Borondón.

[10] En la página de la FAO hay un índice de artículos de Jacques Diouf, en este enlace.

[11] En el portal del Eurostat se puede acceder a las estadísticas que este organismo produce.

Escúchame

31 Agosto 2008
por Diego Urioste

Amigo, quiero que mis palabras sean voz y no letras. Quiero que escuches bien lo que tengo que decirte, es importante. No vengo a venderte nada, fuiste tú el que me enviaste aquí. No ahora, lo harás en el futuro; yo vengo de allí. He vivido contigo, me hablaste de ti.

Querías que te dijese que no malgastes más tu tiempo. No dejes pasar más oportunidades, no volverán jamás. No aceptes consejos pusilánimes, las grandes conquistas pertenecen a los valientes. No vivas la vida de los demás, que nadie borre tus sueños. Sólo tenemos esta vida, lo que no has podido vivir no podrás hacerlo nunca más. Escucha a quién tenga algo que decir, rechaza a los charlatanes.

Insististe en que te explicase que no eres hijo de tu tiempo, que tu vida no depende de tu condición sino de tus metas. Pon tu voluntad al servicio de tus anhelos y de tus aptitudes. No hay guión para tu vida, no dejes que lo escriban por tí. No eres uno más, nadie lo es mientras no quiera serlo. Ellos querrán que seas como todos, rebélate.

Tratarán de callarte, de cortarte las alas, de echarte el ancla. La sociedad querrá pervertirte con deseos que no son tuyos, con modelos pobres y simples. Intentarán comprarte con un sueldo, una casa o un coche. Te harán seguir unas leyes que no refrendaste; no las sigas.

Observa el mundo con los ojos de un niño, es la curiosidad tu mejor maestra. No des nada por hecho ni nada por aprendido. Escucha antes de hablar, mira antes de andar. No temas por lo que dirán los demás, no son ellos los que vivirán tu vida.

No te lamentes, actúa. Respeta sólo a los que se lo merezcan, lucha sin miedo contra los opresores; ponte siempre del lado de los justos. No utilices tu fuerza para avasallar, sino para liberar. Me suplicaste que te dijese que no te creas nada de lo que cuenten, que la historia la escriben los hombres; no siempre es verdad.

Infórmate de lo que no cuentan las noticias, desconfía de quién habla de buenos y malos. Que el mal y el bien no son evidentes, no te dejes llevar. Pero una vez convencido, en la batalla, no mires atrás. No luches contra hermanos, busca al de arriba. Los culpables nunca van al frente, se esconden; no son tan fuertes, son cobardes. No esperes a que te ataquen, vete a por ellos. No temas perder la vida porque es el temor el que no te permitirá vivir.

Me hablaste de mucho más, por ahora es suficiente. Se libre de verdad, el mundo no es de los mediocres. Escápate con la mujer que amas, levanta tu bandera, arriésgalo todo, grita y rompe el silencio aunque parezca que estás solo.

Levántate, esta es tu vida.
Hasta la victoria, hasta siempre.

Nota europea

15 Junio 2008
por Diego Urioste

Europe es ein multilingue nazione, een realidad von plus de settecento million av abitanti. La langue serves zu kommunizieren, e aunque não exista une unique language comum europeo, en el XXI siècle tutti devono entender las other lenguas di forma natürlich. O intercambios de trabalhadores, students, kommerzielle et di cultura entre européens helps a faire famíliari los sonidos gli altri langues evropský.

La construction europea as a nazione exige la somma de tutti energie, de all volontées, superando vieux scontri. Europa needs un processus de unificazione real, radikale. Los männer et popoli o mundo comprendere that only com um Evropa fort podrán sein free, luttant contro el imperialismo kapitalistische et americké. Le nazionalismo europene ist el only capaz de fare frente a USA, et lo müssen comprendre tots os apoiantes di caducos nationalisms.

Il future é Europa.

¿Quién presta a quién? Un cuento para niños sobre la banca

4 Abril 2008
por Diego Urioste

Imagina que tienes un acuerdo con una persona, un acuerdo basado en la confianza y en el beneficio mutuo. Esa persona es seria, responsable y te ofrece seguridad, por eso le has elegido. Acuerdas que será el garante de tu dinero, y que a cambio de que te lo guarde y organice le pagarás a fin de mes un pequeño porcentaje del total: todos saléis ganando. Cada mes le das la totalidad de tu sueldo para que te lo guarde, y le indicas que pagos tiene que realizar por tí: la mensualidad del alquiler, del coche, el seguro etc. Así mismo acuerdas con esa persona que podrás disponer de tu dinero siempre que quieras, y que por esa molestia también cobrará una pequeña tasa.

El acuerdo parece funcionar, aunque es obvio que el que sale ganando es él, ya que no produce nada y cobra por guardar y organizar tu dinero. Decides recomendar a tus amistades y familiares que utilicen ese método, ya que es más cómodo delegar en esa persona de confianza todos los asuntos económicos. Así mismo decides recomendárselo a la empresa que te suministra gas, que te cobra la conexión a internet y a otras personas con las que mantienes intercambios regulares de dinero. Así, en vez de tener que pagarlo en mano, la persona que guarda el dinero simplemente tendrá que cambiar el dinero de cajón donde lo guarda, pasando el montante de cada factura de tu cajón al cajón del proveedor.

Conforme pasa el tiempo, el que guarda el dinero se da cuenta que en la mayor parte de los casos nadie saca la totalidad de sus ahorros, ya que apenas necesitan dinero “contante y sonante” para la vida: casi todos los pagos los realiza de cajón a cajón sin pasar por sus manos. Cada cajón pertenece a una persona o empresa, y contiene el total de sus ingresos menos sus gastos, aunque cada vez resulta más incómodo organizarlo ya que el que guarda el dinero cada vez tiene más clientes y menos espacio. Además algunos de los cajones no son lo suficientemente grandes para guardar todo el dinero. Dado que ha constatado que nunca se saca la totalidad de los ahorros y que los clientes confían en él, decide guardar el dinero de todos los cajones en una sala especial y sustituir los cajones por capetas donde irá anotando los ingresos y pagos de cada cuenta. Lo llama “cuentas”.

El sistema funciona a la perfección, el pequeño porcentaje que cobra el que guarda el dinero por proteger el dinero y moverlo de cuenta a cuenta supone al final un gran beneficio, y tras los cambios que realizó su trabajo apenas le supone media mañana de anotaciones en las cuentas. El dinero se va acumulando en la sala común, y hasta ahora ningún cliente le ha pedido que le muestre el contenido de su cajón, lo cual sería lícito. Concluye que este sistema funciona en base a la confianza ciega de los propietarios de las cuentas. Confianza que se ha ganado al no haber interrumpido jamás ningún intercambio de valores entre cuentas, básicamente. De esa forma los clientes saben que su dinero está en su cajón, aunque los cajones ya no existan y su dinero sea simplemente una anotación en un fichero.

En realidad, el intercambio de dinero entre cuentas no es tal. Todo el dinero va directamente a la sala grande de almacena de billetes y monedas, y el que guarda el dinero simplemente anota, resta o suma cifras de un fichero u otro. Es decir, que aunque los clientes piensen que lo que intercambian es dinero, lo que hacen es pasarse sumas y restas de cifras. El sistema funciona porque existe un acuerdo tácito que define y respalda esas cifras en base a un valor real monetario -el dinero contante y sonante de la gran sala- aunque nadie lo comprueba. Y es esto último lo que le hace pensar al que guarda el dinero que su negocio podría funcionar prácticamente sin dinero porque, salvo cuando algún cliente desea sacarlo (pocos, ya que los pagos se realizan de cuenta a cuenta o a través de una tarjeta electrónica que anota las cifras como él lo hace en los ficheros), no sirve de nada tenerlo allí ya que no hay apenas movilidad. El que guarda el dinero podría gastarse el 90% del dinero de la gran sala (que pertenece a sus clientes) y nadie se daría cuenta ya que nadie lo necesitaría. Sin embargo él es cauteloso y profesional.

Un día, una de sus primeras clientes le cuenta que se ha quedado en paro, y que dejará de abonar cada mes dinero hasta que no encuentre otro trabajo. Le cuenta que, sin embargo, le seguirán pasando los recibos de la luz, el agua, el colegio y otros pequeños gastos fijos mensuales, y que no puede hacerles frente. El que guarda el dinero le dice que vuelva al día siguiente, que necesita pensar sobre ello ya que es una situación a la que no se ha enfrentado y que ciertamente no será la única.

Al día siguiente, la mujer vuelve y el que guarda el dinero le propone un plan: él le adelantará dinero a cambio de que ella se lo devuelva en su totalidad, dentro de un tiempo, más un porcentaje para él. Dada la situación, la mujer acepta confiada: le ha pedido 10.000 unidades de dinero y tendrá que devolverle 13.000, es decir un 30% como concepto de adelanto. El que guarda el dinero saca esos 10.000 de la sala grande, es decir que es dinero de los otros clientes, aunque ellos jamás lo sabrán ni lo notarán ya que los pagos y cobros seguirán su curso como siempre. Pero el beneficio de ese adelanto, el 30% de suplemento, no lo depositará en esa sala sino que se lo quedará para sí mismo. Es decir, no sólo gana dinero por guardar y hacer sumas y restas de un fichero a otro, sino que obtiene beneficios directos con el dinero de los demás. Como nadie le pedirá cuentas, nadie se dará cuenta. Es un sistema perfecto y pronto tendrá varios clientes que pedirán adelantos de dinero a cambio de pagar un porcentaje sobre el total. Los beneficios personales del que guarda el dinero, conseguidos con el dinero de sus clientes, son extraordinarios.

El que guarda el dinero es consciente que está robando dinero de sus clientes para sacar provecho personal. Pero tiene las espaldas bien cubiertas, ya que además de que ningún cliente haya pedido comprobar que en su cajón está su dinero, él sólo se queda el porcentaje y el resto del dinero, al cabo de un tiempo, vuelve a la sala. Con tantos préstamos, en la sala sólo está el 5% del total del dinero que debería haber (sumando las cifras de todas las cuentas), pero todo funciona a la perfección ya que los pagos y cobros (las anotaciones y pequeñas cifras que sacan algunos clientes) están al día.

En realidad el dinero deja de existir, salvo para el que guarda el dinero. El que guarda el dinero controla y obtiene dinero, pero los demás (clientes y proveedores), objetivamente, sólo tienen carpetas con anotaciones de sumas y restas. El resultado del cálculo de cada carpeta es el dinero que tiene cada cliente, y que debería estar respaldado por dinero contante y sonante en la sala, pero ya no es así por el negocio de los préstamos. Los clientes, en conclusión, no tienen nada. Pero no lo saben porque el sistema de pagos y cobros sigue funcionando y siguen, por lo tanto, teniendo confianza.

El que guarda el dinero sabe que este sistema funcionará eternamente, salvo si todos le piden ver el dinero de sus cuentas o, en el peor de los casos, todos deciden sacar su dinero a la vez.

¿El que guarda el dinero es un ladrón? Fuera del cuento, le llaman banco.

¿Votas o enriqueces? La financiación de los partidos políticos

27 Febrero 2008
por Diego Urioste

El diccionario de la Real Academia Española de la lengua define al político como una persona que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado. A esto habría que añadir que hace de su profesión pública un negocio en vez de un servicio al estado y sus ciudadanos.

Las campañas electorales duran ya toda la legislatura, y el enfrentamiento entre partidos es cada vez más violento en lo dialéctico. Los partidos políticos, empresas al uso con plantilla de trabajadores, gastan cada día más sus recursos económicos en publicidad y marketing agresivo, buscando el mayor impacto mediático de su ataque al adversario. La estrategia política actual se basa más en machacar al contrario que de proponer alternativas y opciones basadas en ciertos posicionamientos ideológicos. De hecho el voto ideológico es cada vez más residual y marginal, y en todo caso este se guía más por la identidad e imagen de cada partido, creada en laboratorios publicitarios expertos en creatividad y personalidad corporativa. Son, en definitiva, las mismas tácticas que las de las empresas. El producto, el partido.

Parece que todo está permitido en la contienda política. un gesto, la vida privada, el pasado o las amistades son motivos suficientes para construir una nueva campaña. ¿Todo? No, todo no. Hay un terreno que ningún político tocará, nadie hablará de ello de verdad. Se trata del negocio de la política, de la financiación de los partidos y de su dependencia total.

Existe una legislación sobre financiación de partidos políticos (ver) que convendría leer, estudiar y dar un buen repaso. Pero es imposible pues sólo se puede hacer desde el poder, y es al poder al que no conviene. Del mismo modo que jamás cambiará el sistema electoral donde un partido con un millón y medio de votos como IU tiene 5 representantes y un partido como CiU, con 835.47, tenga 10 (el que tiene el doble de votos tiene la mitad de representantes).

En el libro de José Manuel Urquiza [1] se puede leer que la Ley Orgánica 3/1987, de 2 de julio, sobre financiación de partidos políticos, nació con el objetivo fundamental de establecer el marco normativo básico que discipline, con arreglo a principios de suficiencia y publicidad, la actividad económica de aquellos. Fue aprobada por consenso (obviamente) en el Parlamento y es de destacar el hecho de que tuvo como ponente al diputado socialista Carlos Navarro, que después fue condenado e ingresó en prisión por ser el máximo responsable del mayor entramado de financiación irregular de un partido político, que ha conocido este país (Caso Filesa, Malesa, Time Export). En declaraciones a los medios de comunicación, el Sr. Navarro había dicho por entonces: “Con la nueva legislación, los partidos dejan de ser cajas negras para convertirse en instituciones absolutamente transparentes y fiscalizadas, no sólo para el dinero público sino también para el privado” (Diario Ya, 20-06-87) He aquí un claro ejemplo de hipocresía política.

Según un artículo aparecido en El País, firmado por Jose María Irujo, el PP recibió durante la última década auditada por el Tribunal de Cuentas 20,4 millones de euros en donativos, en su mayoría anónimos, 10 veces más que el PSOE, según se desprende de las memorias de fiscalización de dicho organismo. Al PP le siguen en la cabeza de recaudadores CiU y el PNV, con 20,8 y 15,6 millones de euros, respectivamente. Ambos acaparan el 60% de todas las donaciones y son, proporcionalmente, los más agraciados. Pese a las subvenciones públicas, el endeudamiento de partidos como el PSOE y el PSC es preocupante. Juntos suman una deuda de 55 millones de euros; le siguen el PNV, con 19; CiU, 14; IU, 9; y el PP, únicamente 8. La deuda total vencida con la banca se eleva a 37 millones.La partida presupuestaria de subvenciones ordinarias a los partidos políticos, 58 millones de euros, está congelada desde 1997 por razones de austeridad.

Estas donaciones generan servidumbres y favores. Los partidos por lo tanto están a merced tanto de los propios donantes (empresas) como de los bancos que condonan sus deudas. Las elecciones no son un gran acto donde se cuestiona la política del estado, sino una lucha entre intereses “superiores”, entre corporaciones, empresas y bancos. El pueblo en esta democracia no es más que el sustento popular que nutre este sistema, el cual con su voto -su aprobación oficial- legimita el sistema y todo lo que ello conlleva. Sin nosotros, ellos no podría existir, no al menos bajo la denominada democracia. Por eso es comprensible que algunos no quieran seguir nutriendo a este monstruo con su voto y hayan decidido hacer campaña por la abstención.

Es el compromiso que adquieren los partidos políticos con distintas empresas y lobbys lo que decide las políticas durante su mandato. Tras todos los grandes debates políticos no hay diferentes sensibilidades ideológicas, ni criterios distintos, sino la defensa de distintos intereses financieros. ¿A quienes representan los políticos? Sin duda alguna y practicamente en exclusiva, a esas empresas y bancos.

Si Usted quiere seguir conociendo la verdad, si quiere leer ejemplos concretos de esta putrefacta macroempresa política, si quiere saber hasta dónde llega la megamáquina financiera, lea los siguientes enlaces del portal Solidaridad.net:

El PSOE debe más de 60 millones pese a sus pactos bancarios para cancelar deuda
Las cajas de ahorros prestaron a los partidos políticos 80 millones de euros durante 2004
La Caja de Ahorros de Jerez perdonó prestamos personales a Manuel Chaves y 31 dirigentes del PSOE
IU es el partido mas endeudado con la Cajas Andaluzas
El PSC debe 14 millones de euros a La Caixa desde hace 11 años. El PSOE debe en total 48 millones y el PNV 19,8
El banquero Emilio Botín, un inesperado maestro para Zapatero

[1] Corrupción Municipal, J.M. Urquiza; Edit. Almuzara. 2005

A tí, que buscas

16 Febrero 2008
por Diego Urioste

No sabes exactamente en qué momento fue pero cuando empezó, tu vida cambió. No fue algo espontáneo, sino más bien progresivo y gradual, un proceso lento y doloroso. Al principio algo timorato, pronto contundente: fue el momento en el que empezaste a pensar.

Primero fueron los interrogantes. Eran impulsos constantes ¿qué? ¿cómo? ¿por qué?, tormentas de preguntas, hambre de saber. Las respuestas no eran suficientes y cada una de ellas suponía unas cuantas dudas más. Era como si quisieses llegar al principio del todo, como si las preguntas fuesen las manos de tu madre desmenuzando alguna verdura, llegando al corazón de ella. Querías llegar al fondo, a la Verdad, a lo más puro. Lograr descifrar el código secreto, el motor de la vida, la respuesta final. Dejaste de ser un niño, aunque aun no lo sabías.

A tu alrededor las normas parecían estar claras: terminarías el colegio, estudiarías alguna carrera, empezarías a trabajar y a formar una familia. Tú vida sería la reproducción anádroma humana, como un molde genético que habría perfilado tu vida de antemano. Sin negar esa hoja de ruta, te planteas la legitimidad del sistema de valores, todavía de forma tímida. Buscas los límites de la moralidad, los contrastas con tus sentimientos, transgredes en tu cabeza cualquier tipo de ética. Rompes y violas las estructuras morales que juzgas reaccionarias. Y sin embargo vuelves al mismo centro, reconstruyendo todo el paquete de valores de forma personal. Cuando creíste saber qué estaba bien y qué estaba mal, viviste experiencias que derrumbaron tus convicciones. Sentiste que nada era seguro.

Tal vez empezaste a pintar, a escribir o simplemente a pensar en voz alta. Puede que tu talento aun estuviese sólo dentro de ti, prisionero de las limitaciones expresivas y humanas. El mundo de tu cabeza siempre fue más rico e intenso que cualquier obra humana, y eso te defraudaba y entristecía. A veces lograbas crear algo parecido a lo pensado, otras ni te aproximabas ¡cuanta rabia!. Seguiste analizando, estudiando, leyendo y aprendiendo, y todo te parecía poco. Cada vez que lograbas llegar a un conocimiento aceptable sobre algún tema, necesitabas imperiosamente conocer al menos un centenar de materias más para comprenderlo en su totalidad, y así exponencialmente. Esta sed no se saciará jamás.

Seguramente intentaste desligarte de tu tormento, buscar otros caminos menos complicados. Es posible que buscases una existencia más sencilla, calmar tu sed no en los libros sino en el fondo de una copa, o maltratar tus neuronas con pensamientos simples y repetitivos como el sonido de una taladradora. Eso, lejos de funcionar, te reafirmó con el tiempo que tu camino era el otro: el de la búsqueda.

Buscaste en la religión amor, pero sus supuestos representantes en la tierra no lo conocían. Militaste en uno o varios partidos buscando una sociedad mejor, pero encontraste en su seno los peores especímenes humanos. Te adheriste a corrientes filosóficas que juzgaste certeras, pero las de sus opuestos también te convencían. Trataste de creer en todo y acabaste por no creer en nada. Y del nihilismo volviste a tener fe.

A veces te sentías completamente sólo, más cercano a otros animales que a los propios humanos. Otras conseguías conectar de forma mágica con alguien, y sentías que tal vez no estabas tan equivocado. Quisiste limar diferencias para ser aceptado, y al poco tiempo levantabas fronteras infranqueables entre su pensamiento y el tuyo. Sea como fuere, al final llegabas a la certeza de que siempre estuviste del lado de los que perdían, la minoría absoluta.

Cada vez que aprendías algo te elevabas, y al rato te sentías insignificante. Tu cabeza se ilumina al conocer un poco más, y pronto caes en la aflicción más profunda. El saber te hace libre y a la vez esclavo, subordinando tu vida a tus pensamientos, desde los más simples a los más extravagantes. El camino a las ideas parece enrevesado y sin embargo una vez encontradas es como una flecha de acero, un rayo implacable. Es subir a la cima y respirar el aire puro, brazos en jarra y vista al horizonte.

Y sólo es el comienzo.

La cárcel (pobre poema libre y desesperado)

13 Enero 2008
por Diego Urioste

Existen cárceles que se levantan en llanuras,
grises, con torres de viejo cemento
encumbradas por puestos acristalados,
vigilantes. Un patio central y uniforme.

Y existen cárceles invisibles,
barrotes morales, jaulas sociales,
existen libertades encerradas,
causas recluidas, hombres sumisos.

Patios urbanos, uniformes elegantes,
celdas unifamiliares, amuebladas.
Comedores de pago, recreo limitado.
Tráfico, miedo, silencio.

Existen torres de cristal,
observan los guardianes.
Palabras prohibidas, libros quemados.
Existen gritos enjaulados, hombres derrotados.

¡No sois libres! ¡Seguid caminando!
Seguid consumiendo, seguid trabajando,
seguid pagando, seguid gastando.
Créditos, cadenas, leyes, celdas.

¡Rebelaos!

Futurismo: preso en el Pompidou

17 Diciembre 2007
por Diego Urioste

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El código eterno del soldado

26 Noviembre 2007
por Diego Urioste

Desde la aparición el hombre este se ha organizado en sociedades. El hombre es de naturaleza social y, al igual que las demás especies animales, está configurado para cumplir un mínimo de objetivos vitales como la reproducción para la perpetuación de la especie. Toda sociedad, sea de la clase que sea, debe regirse por una moral común y compartida por todos los miembros que la componen.

La moral funciona por lo tanto como enlace entre los individuos de una comunidad, como un código social que rige los comportamientos y valores de sus miembros. Todos deben ser partícipes del código, es una obligación comunitaria. Al igual que no existe ningún estado con dos o más leyes fundamentales -constituciones-, no es posible la existencia de distintos códigos morales en una misma sociedad. El valor de un código de convivencia es precisamente su aceptación por la mayoría, es lo que la sustenta y nutre de legitimidad. “Una moral, un criterio, una ley, una sociedad.”

A lo largo de la historia, desde la propia existencia del hombre, se han creado multitud de códigos para guiar a las sociedades. Las propias religiones eran también guías de conducta para la convivencia de alguna comunidad o sociedad concreta, creando leyes de orientación para que los individuos viviesen bajo unos mismos principios. Civilizaciones (con sus respectivas normas sociales) se crearon sobre las ruinas de otras antiguas, religiones nuevas a partir de viejos libros, códigos de honor que se nutrieron de otros antiguos, sociedades edificadas a partir de la destrucción de sus enemigos.

La Edad Contemporánea[1] se ha caracterizado, entre otras cosas, por la creciente autonomía y orientación egocéntrica e individualista[2] frente a la heteronomía moral[3] tradicional. La existencia de una pluralidad de morales y códigos de conducta hace imposible la convivencia, ya que cada individuo o grupo de una sociedad se guiará según sus propias normas lo que generará conflictos irresolubles. La modernidad extrema el discurso autonomista hasta el punto de crear tantas moralidades sociales como individuos puedan existir. ¿Como es posible convivir en una comunidad con tantas leyes diferentes como miembros la componen, muchas de ellas opuestas? No es factible, es sencillamente inviable; una aberración filosófica y social cuyas consecuencias ya estamos sufriendo.

Sin embargo podemos observar como culturas y civilizaciones tan alejadas en el tiempo y en el espacio han compartido códigos morales y de honor comunes. Ahora que se relega la moralidad exclusivamente a las iglesias y los códigos de honor al estamento militar, es importante empaparse del maximalismo de aquellos códigos que guiaron a hombres, ciudadanos y soldados en distintos momentos y lugares de la historia de la humanidad.

Dharma del Kshatriya

El Kshatriya (“chatria” según la Real Academía de Lengua) es el “hombre de valores políticos, el que salva a los otros del dolor”. Era la casta gobernante y guerrera, aquella encargada de proteger a los suyos -su comunidad- mediante “medios justos para el alma”. El acceso a esta casta era sumamente complicado, ya que dependía de dos factores bien distintos: herencia y aptitud.

Por un lado los chatrias pertenecían a una de las castas de la civilización védica, que si bien aun estaban poco definidas, eran en parte hereditarias, como los títulos de nobleza conseguidos por algún mérito militar o académico en Europa. Por otro lado la pertenencia a la clase guerrera también dependía -del mismo modo que se conseguía- de la aptitud (guna), conducta (karma) y naturaleza personal (swabhava). Ser y pertenecer.

Del mismo modo que la “Noblesse Oblige” era más un deber de responsabilidad social que un derecho de los nobles y señores europeos, ser chatria era una responsabilidad social y militar. El código de conducta, el Dharma, era su código de honor y romperlo suponía algo peor que la muerte: la deshonra.

Julius Evola[4] escribió “[El guerrero debe tener] una lucidez supraconsciente o por encima de la pasión del heroísmo […], [y conferir a sus actos ese] carácter de pureza, de absolutidad, que debe tener toda acción y que puede tener cuando se la considera desde el punto de vista de la “guerra santa”: “Considera por igual la felicidad y la aflicción, el ganar y el perder, la victoria y la derrota, y entra en el combate. Cumpliendo así tu deber no incurrirás en pecado” (Bhagavad Gītā, 2.38) Se impone así la idea de “pecado”, que no se refiere más que al estado de voluntad incompleta y de acción, interiormente alejada todavía de la elevación, con respecta a la cual significa tan poco la vida, tanto la suya como la de los demás, y en la que ninguna medida humana tiene vigencia.”

Código de las Ordenes de Caballería

Las órdenes de caballería nacieron con las Cruzadas. En Oriente Próximo surgieron unas nuevas instituciones en las que los caballeros -soldados- se asociaban entre ellos bajo una estricta y casi monástica forma de vida para proteger a los peregrinos y defender las conquistas cristianas en Tierra Santa. Su vida estaba imbuida de misticismo, fidelidad y combate.

Siempre según Evola[5] “Los que juzgan las cruzadas por encima del hombro no sospechan que lo que ellos llaman “fanatismo religioso” es la prueba tangible de la presencia y la eficacia de una sensibilidad y de un tipo de decisión cuya ausencia caracteriza la barbarie auténtica. Porque a fin de cuentas el hombre de las Cruzadas todavía sabía alzarse, combatir y morir por un motivo que, en su esencia, era suprapolítico o suprahumano.

El código de Caballería:[6]

Valor: Buscar la excelencia en todas las tentativas que se esperan de un caballero, ya sean marciales o de otro tipo, tratando de encontrar la fuerza necesaria para ser usada al servicio de la justicia, en vez de para el engrandecimiento personal.

Justicia: Buscar siempre el camino hacia ‘lo justo’ sin las trabas que suponen los prejuicios o el interés personal. Darse cuenta de que la espada de la justicia puede ser terrible, por lo que debe ser atemperada por la humanidad y la clemencia. Si lo que tú ves como ‘justo’ concuerda con lo que ven los demás y lo buscas sin doblegarte a la tentación de tu propia conveniencia, entonces merecerás un bien ganado renombre.

Lealtad: Ser conocido por tu inquebrantable compromiso con la gente y con los ideales por los que decidiste vivir. Hay muchas cosas que requieren un término medio; la lealtad no es una de ellas.

Defensa: El caballero ideal estaba obligado por su juramento a defender a su señor feudal y a todos aquellos que dependían de él. Tratar siempre de defender a tu nación, a tu familia y a todos aquellos a los que tú consideras dignos de tu lealtad.

Coraje: Ser un caballero significa, a menudo, elegir el camino más difícil, el más costoso a nivel personal. Estar preparado para hacer sacrificios personales al servicio de los preceptos y de la gente que valoras. Pero, al mismo tiempo, un caballero debe buscar la sabiduría que le haga ver que la estupidez y el coraje son primos hermanos. Coraje también significa optar en todo, antes que por la mentira fácil, por la verdad. Buscar la verdad cuando sea posible, pero acordándose de atemperarla con la clemencia, porque la verdad pura puede llevar al dolor.

Fe: Un caballero debe tener fe en sus creencias; la fe le libra del desarraigo y le da esperanza para luchar contra la desesperanza que suponen las debilidades humanas.

Humildad: Valorar primero las contribuciones de los demás; no jactarse de los propios logros, dejar que eso lo hagan los demás por ti. Contar las hazañas de los demás antes que las propias, otorgándoles el renombre bien ganado mediante actos virtuosos. De esa forma, se glorificará al oficio de caballero, ayudando no sólo a las personas de las que se habla, sino a todos aquellos que se llamen a sí mismos caballeros.

Generosidad: Ser generoso en la medida en que los recursos propios lo permitan; la generosidad usada de esta manera es contraria a la gula. La generosidad hace más fácil el camino de la clemencia para discernir cuando se hace necesaria una decisión difícil.

Nobleza: Buscar la grandeza de carácter manteniéndose fiel a las virtudes y tareas de un caballero, dándose cuenta de que, aunque los ideales no puedan ser alcanzados, el hecho de esforzase por hacerlo ennoblece el espíritu y hace que el carácter crezca desde las cenizas hasta la gloria. La nobleza tiene tendencia a influir en los demás, ofreciendo un buen ejemplo de lo que puede hacerse al servicio de lo justo.

Franqueza: Tratar de hacer todo de lo que hemos hablado de forma tan sincera como sea posible, no en razón de un beneficio personal, sino porque es lo correcto. No restrinjas tu exploración a un mundo pequeño; busca infundir de estas cualidades cada aspecto de tu vida. Si lo consigues, aunque sea en una pequeña medida, serás recordado por tu calidad humana y tus virtudes.

Bushido

El Bushido es “el camino del guerrero”, el código de honor de los samurái que guía cada uno de sus actos. Al igual que en los anteriores códigos, cuyos paralelismos son evidentes, el hombre-guerrero hace de la Lealtad y el Honor su principal causa, siendo el deshonor la peor de las muertes en vida. Al igual que en el Dharma del guerrero el Bushido, a través de shintoísmo, lograba eliminar el sentido del pecado a través del amor al todo natural, como forma de explicar que nada hay de malo en lo que es innato[7]. El valor de la palabra era tan elevado como el de los actos, “hablar y hacer son lo mismo” repetían los samuráis como si de un mantra se tratase.

Sólo mediante el seppuku (suicidio ritual por desentrañamiento) el samurái podrá recobrar el honor perdido, lo que le costará la muerte física. En la Edad Contemporánea podemos aun encontrar ejemplos de heroísmo samurái como el de Yukio Mushima[8] que, tras no conseguir inspirar y convencer a los soldados japoneses de levantarse contra el gobierno e instaurar un sistema tradicional, realizó el Seppuku dejando el poema de muerte “jisei” tradicional.

Estas son las siete virtudes del Bushido:

Gi – Rectitud (decisiones correctas): Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

Yuu – Coraje: Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

Jin – Benevolencia: Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

Rei – Respeto: Los samuráis no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.

Makoto – Honestidad, Sinceridad absoluta: Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de “dar su palabra” no ha de “prometer”, el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.

Meiyo – Honor: El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.

Chuu – Lealtad: Haber hecho o dicho “algo”, significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

Credo legionario

El Credo Legionario es el código de honor y conducta de los legionarios creado por el fundador de La Legión Millán Astray, inspirado en el código Bushido que tradujo él mismo al castellano para impregnar a su cuerpo militar del más puro espíritu militar español. Al igual que las otras órdenes militares y guerreras, La Legión transciende más allá de la propia materialidad del ejército para componer una fuerza de choque mística e imparable. El espíritu conductor de los más grandes guerreros de la historia de la humanidad se encuentra de nuevo en este cuerpo de combate.

Millán Astray cristianiza e hispaniza al samurái, recobrando con ello el propio motivo militar de las órdenes de caballería al servicio de la Patria. El principio de enmienda encuentra aquí su más alta consideración, llamando a hombres que “huían de una vida anterior, redimirse, mediante el servicio armado”. “Valor, Compañerismo, Amistad, Unión, Sufrimiento, Disciplina, Muerte y Amor a la Bandera”.

Credo Legionario (fundacional)

El Espíritu del Legionario: es único y sin igual, es de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acotrar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta.

El Espíritu de Compañerismo: con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos.

El Espíritu de Amistad: de juramento entre cada dos hombres.

El Espíritu de Unión y Socorro: a la voz de “A mí la Legión”, sea donde sea, acudirán todos y con razón, o sin ella, defenderán al legionario que pide auxilio.

El Espíritu de Marcha: jamás un legionario dirá que está cansado hasta caer reventado. Será el cuerpo más veloz y resistente.

El Espíritu de Sufrimiento y Dureza: no se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed ni de sueño. Hará todos los trabajos: cavará, arrastrará cañones, carros, estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden.

El Espíritu de Acudir al Fuego: la Legión, desde el hombre solo hasta la Legión entera, acudirá siempre donde oiga fuego, de día, de novhe, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello.

El Espíritu de Disciplina: cumplirá su deber, obedecerá hasta morir.

El Espíritu de Combate: la Legión pedirá siempre siempre combatir, sin turno, sin contar los días, ni los meses, ni los años.

El Espíritu de la Muerte: morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

La Bandera de la Legión: será la más gloriosa, porque la teñirá la sangre de sus legionarios.

Todos los hombres legionarios: son bravos. Cada nación tiene fama de bravura. Aquí es preciso demostrar qué pueblo es el más valiente.

Hombres y guerreros, de distintas tierras, de distintas épocas, de diferentes civilizaciones, de diversas procedencias, compartieron valores que ya son eternos. Códigos de honor que, como fuerzas misteriosas de la humanidad, inspiraron los episodios más elevados de victorias, derrotas, tragedia y felicidad, Arte, que el hombre pudiese lograr.

Es el Soldado

“Es el soldado, no el periodista,
quien nos ha dado la libertad de prensa.

Es el soldado, no el poeta,
quien nos ha dado la libertad de expresión.

Es el soldado, no el agitador de campus,
quien nos ha dado la libertad de manifestación.

Es el soldado, no el abogado,
quien nos ha dado el derecho a un juicio justo.

Es el soldado, no el político,
quien nos ha dado el derecho de voto.

Es el soldado, que saluda a la bandera,
que sirve bajo la bandera,
y cuyo ataúd está envuelto en la bandera,
quien permite al manifestante que queme la bandera.”

(Charles M. Province)

[1] D. Urioste “La Fe Moderna en la Edad Contemporánea”. En Ágora revolucionaria. Disponible en http://urioste.wordpress.com/2007/09/28/la-fe-moderna-de-la-edad-contemporanea/ [ Consultado el 26.11.07]
[2] L. Kohlberg, Desarrollo moral, véase teoría de estadios preconvencional de la moralidad, niveles 1 y 2.
[3] Kant, Heteronomía de la voluntad: “cuando un sujeto no sigue leyes morales, las leyes a las que está sometido no tienen su origen en su propia razón sino que le vienen dadas de fuera”.
[4] Julius Évola, Cabalgar el Tigre, (p. 60)
[5] Ibid. (p. 39-40)
[6] Sacado de la publicación virtual de la Orden de San Estanislao de Polonia
[7] Xinzhong Yao, El confucianismo
[8] Yukio Mishima fundó Tatenokai (Sociedad Escudo), unas milicias inspiradas en el código Bushido en 1968. Así mismo es autor de numerosas obras escritas, entre las que destaca la tetralogía “El mar de la Fertilidad” editado en España por Noguer y Caralt Editores, S.A. como obra de su pensamiento global.

La Internacional Capitalista y la respuesta lógica

5 Noviembre 2007
por Diego Urioste

Bajo la bandera de la “democracia”, la Casa Blanca utiliza sus enormes recursos militares y económicos para minar la soberanía de los demás países en propio beneficio. Ese estandarte no es sino el símbolo del internacionalismo capitalista.

Según el analista estadounidense William Plaff “el gran peligro que acecha a Estados Unidos es la ideología pseudomarxista de hegemonía agresiva sobre la seguridad mundial”. Sin embargo la realidad es que el peligro es en sí el gobierno de la Casa Blanca y que su agresividad no es nada nuevo ni hunde sus raíces en el marxismo, sino que se nutre de la propia concepción capitalista de la globalización, de su ambición por dominar todos los mercados para poder al fin “liberar” la economía, a costa de las personas y los pueblos por supuesto.

El capitalismo se destapa como el nuevo colonialismo, y es preciso recordar que gran parte de los países ricos en recursos naturales o cuya situación fuese valiosa en el plano estratégico estuvieron gobernados y sometidos por un conjunto de potencias coloniales que ahora se hacen llamar Unión Europea. Fueron esas riquezas las que les hicieron perder su independencia, y el interés del capitalismo -parapetado en Estados Unidos principalmente- en “democratizar” sus países les infunde el mayor de los miedos. La experiencia y la historia son los valores pedagógicos de los pueblos, y estos difícilmente se dejan engañar de nuevo por mucho que la forma de vender la colonización sea distinta.

El papel que está jugando Estados Unidos actualmente es completamente opuesto al jugado durante la Guerra Fría, cuando estaban considerados como una barrera frente a las injerencias soviéticas. Después de la Segunda Guerra Mundial, Rusia (la URSS) trataba continuadamente de cambiar los sistemas políticos de otros países mediante revueltas o directamente interviniendo militarmente. Actualmente son los Estados Unidos los principales enemigos de los demás países, minando su soberanía utilizando sus poderosos recursos militares, económicos y culturales. Y es ahora Rusia quién parece convertirse en el baluarte de la soberanía nacional frente a la subversión internacionalista.

El pasado Martes 16 de Octubre Putin visitó Irán, primer viaje a Teherán de un líder ruso desde 1943; aquella vez fue Stalin. Con este gesto Rusia está mandando un mensaje al mundo, concretamente a los países que ven amenazada su soberanía, su implicación en la lucha por mantener la independencia de los estados no alineados con EEUU. Este mensaje se ve reforzado por sus anteriores visitas y acuerdos con la Venezuela de Chávez, que a su vez ha recibido hace no mucho la visita del presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad.

El intento de Estados Unidos de aislar a los países que no siguen sus directrices ha tenido un efecto opuesto en la disidencia antiestadounidense. Por todo el mundo se están asociando países que no tienen nada más en común que el deseo de mantener su libertad, independencia y soberanía frente a la desestabilización alentada por el internacionalismo capitalista con sede en Estados Unidos.

El eje Moscú-Teherán-Caracas no es un frente que se constituya para crear otro polo de dominación mundial, sino una respuesta lógica ante los incesantes ataques del internacionalismo capitalista a los pueblos del mundo. Desde posiciones políticas antagónicas, los rusos, los venezolanos y los iraníes comprenden la necesidad de trascender y sobrepasar las diferencias políticas para hacer frente a un enemigo superior y común. Y, al mismo tiempo, crear un contrapoder económico donde las relaciones comerciales no dependan del yugo capitalista, donde dar salida a grandes cantidades de riquezas naturales de forma bidireccional, atender necesidades materiales y de recursos de todo tipo para poder seguir edificando la respuesta de los pueblos frente al mundialismo.